miércoles, 20 de enero de 2016

ella (si) emerge

La penumbra era color vino en todo el embriagador ambiente, (sola, sola y sin sombra), las mejores ideas, falacias, nacían escondidas de mis musas, tan escondidas en el día.
Aquel recuerdo acarrió con historias pasadas, abandonadas y olvidadas en los rincones de mi cabeza, por lo cual irreconocibles despues de tanto tiempo.
El día despetaba más de un sentimiento en mí, y traía anécdotas tan sensibles en la realidad, que sus estigmas y sus fantasmas podrían confundirse con cualquier fulano. La luna, por su lado, intentaba filtrar en vano su tenue luz, en la ventana a mi diestra, no era más que un simple dibujo ahí, un cuadro perfecto de algún dios, y yo, su espectadora de ojos ciegos.
Anhelaba la idea de oír o recordar alguna palabra, acto o pensamiento alentador, que me alejara de aquella arrebatadora escena, pero cada sentencia circulante por mi mente, era nublada por otra, lo cual me confundía y llevaba mi discreta exasperación cada vez más lejos.
Y era tan...todo era tan.
Me gustaba ese masoquismo que en las tramas infinitas del numen (porque todo eran todos), me hundía en los peores círculos del infierno.
Yo estaba, de alguna forma, estaba.Y en la arena que caía contínua, una idea surgió, llevandome al caos irreversible del ser, si es que soy, o es que era.
No estuvo en mi mente ser solo una idea, un pensamiento, o un simple recuerdo, si no un ser que habite donde habite, resistirá, y sabrá adaptarse al paso del tiempo, sin perder nada, y si llegase al fondo, pudiera emerger rompiendo con cualquier barrera, incluso la realidad, para arrazar con cualquier viento o marea que ensucie las ganas.

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