viernes, 29 de enero de 2016

Hay días en los que uno se inspira en alguien, en una foto, en una canción, yo intento llegar aún más allá, inspirarme en olores, colores, ruidos, y formas. Suelo sentarme a ver fotos y recordar, pero eso es quedarme en el pasado, es abrir el cajón, y sacar gente que guardé o descarté por diferentes razones de la vida, suelo sentarme a escuchar canciones que me dedicaron amigos, o personas que luego se fueron, como cada estación del año, para que luego llegue otra, con nuevos sueños para mí. Los sueños no se rompen, sino que nos quedan chicos, se nos olvidan, o se caen, por así decirlo, porque viene algo nuevo, llega algo encandilante ante nuestra mirada. Hay que vivir cada momento de estos, tantos como el pasado, el presente, y lo que en cierto momento va a llegar, con todas las ganas de disfrutarlo, hay que vivirlo viviendo, en el sentido cuadrado de la palabra, hay que atravezar los obstáculos bailando, hay que tapar las quejas riendo, y hay que reirse hasta olvidar la razón por la cual comenzamos. Extraño el cabelo rosado, extraño el cabello violeta, pero algo en mí va a volver, van a volver esas locuras que solían agarrarme hace tiempo atrás.

madam butterfly

Prefiero ser feliz a tener razon, prefiero morir libertina que vivir oprimida, me escape de una jaula, de esas que fueron hechas para apagar a los espiritus de los lobos hambrientos, esas jaulas que fueron hechas para exprimir los sueños de los románticos y soñadores del new age. Me escape, me encanta, y me escapé, y vivo dos horas hoy, y mañana ya no existo, y me escape, después de tigre me volvi mariposa, y acá estoy

miércoles, 20 de enero de 2016

ella (si) emerge

La penumbra era color vino en todo el embriagador ambiente, (sola, sola y sin sombra), las mejores ideas, falacias, nacían escondidas de mis musas, tan escondidas en el día.
Aquel recuerdo acarrió con historias pasadas, abandonadas y olvidadas en los rincones de mi cabeza, por lo cual irreconocibles despues de tanto tiempo.
El día despetaba más de un sentimiento en mí, y traía anécdotas tan sensibles en la realidad, que sus estigmas y sus fantasmas podrían confundirse con cualquier fulano. La luna, por su lado, intentaba filtrar en vano su tenue luz, en la ventana a mi diestra, no era más que un simple dibujo ahí, un cuadro perfecto de algún dios, y yo, su espectadora de ojos ciegos.
Anhelaba la idea de oír o recordar alguna palabra, acto o pensamiento alentador, que me alejara de aquella arrebatadora escena, pero cada sentencia circulante por mi mente, era nublada por otra, lo cual me confundía y llevaba mi discreta exasperación cada vez más lejos.
Y era tan...todo era tan.
Me gustaba ese masoquismo que en las tramas infinitas del numen (porque todo eran todos), me hundía en los peores círculos del infierno.
Yo estaba, de alguna forma, estaba.Y en la arena que caía contínua, una idea surgió, llevandome al caos irreversible del ser, si es que soy, o es que era.
No estuvo en mi mente ser solo una idea, un pensamiento, o un simple recuerdo, si no un ser que habite donde habite, resistirá, y sabrá adaptarse al paso del tiempo, sin perder nada, y si llegase al fondo, pudiera emerger rompiendo con cualquier barrera, incluso la realidad, para arrazar con cualquier viento o marea que ensucie las ganas.

el credo

en mi credo, le tengo miedo al inmenso
en mi credo, le quiero fuerte a mi amigo cielo
en mi credo, la grandeza de la montaña , me purifica el alma

en nuestro credo, el cariño es inmenso
en nuestro credo, nos abraza el amigo cielo
en nuestro credo, la grandeza de la montaña,
nos abraza el alma
pero
en tu credo, nada es inmenso
en tu credo, te avasalla el cielo
en tu credo, la grandeza de la montaña, te muerde el alma

domingo, 3 de enero de 2016

el caprichoso

El amor es un nene chiquito que cuando le decis que no, infantilmente se pone a patalear y chillar, llorando también con espasmos de por medio.
Se le hincha la cara, se pone todo colorado, y a la vez, tiembla a la par de unos horrendos sonidos que se confunden con puteadas, caprichoso, como él solo, el amor no saldría de su egoísmo para darse cuenta de su error, solo culparia a otro amor, o a alguna estrella errante, colgada de algún lado, o en alguna parte, que para colmo, errada, como todo en la vida, se haría cargo de la lluvia ajena, sin decir nada, convencida de que la culpa fue suya, doliéndose a si misma, y haciendo el luto correspondiente ante la tempestad de llantos del caprichoso, la inocente, entonces, avanzaría a remendar las cosas que rompió, en su supuesto vicio egolatra.