miércoles, 23 de julio de 2014

El cielo y sus ojos

Me gusta el cielo,
me gustan las nubes,
me gustan sus ojos,
me gusta cuando me mira,
me gusta como me mira,
me gusta su mirada.
Entonces, vuelve a gustarme el cielo.
Me gusta el cielo,
me gustan las nubes,
me gustan sus ojos,
me gusta cuando me mira,
me gusta como me mira,
me gusta su mirada.
Entonces, vuelve a gustarme el cielo,
(otra vez, vuelve a gustarme el cielo),
               pienso como me gusta el sol,
               como me gustan sus ojos,
               como brillan sus ojos bajo el sol,
               como me mira cuando hay sol.
Me gusta, me gusta todo, todo me gusta.

martes, 22 de julio de 2014

Siempre va a ser asi, siempre va a ser igual, siempre va a haber un punto limite donde todo sea empezar de nuevo, o tal vez no empezar, la edad cumbre de la pelotudez, en esa edad estoy, en esa edad siempre estuve.

22 de julio, otra vez como tantos dias, llueve, y mierda que llueve, llueve tanto que lluevo por todos lados, y cómo! Como algo anterior que escribi en algun lado, o le dije a alguien, quisiera encerrarme hermeticamente en algun lugar, y no sentir, y no sentir nada mas, nunca más.
Sentí mucho de golpe, sentí demasiado de golpe, al punto que ahora me siento vacia, vacia de mi. Me siento vacía de todo lo que quise, lo siento tan inútil, siento todo tan inutil, tantas ganas de aferrarme a algo y no soltarme mas, no seguir cayendome, como vengo haciendolo hace tanto, tanto tiempo, no seguir cayendome y lastimandome las rodillas, no teniendomelas que ingeniar para levantarme con el exquisito equilibrio en el que mi caida se note fingida.
Pero no, me caigo, me caigo una y otra vez, y lloro con las manos tapandome la cara, lloro atragantandome entre mocos, lloro como cuando de chiquita aprendia a andar en bici y le pedía ayuda a mi papá, pero mi papá no me ayudaba, porque estaba aprendiendo, y si, estoy aprendiendo, no a caminar, a querer tal vez, a querer en todos sus sentidos, como quise y podría hacerlo, y como todo implica caidas, dolores, llantos, ganas de romper y patalear...pero no, estoy aprendiendo, sola...siempre aprende uno solo, desde afuera no se entiende, no se va a entender, a todos todo nos cuesta, todo cuesta..y a todos, pero no se ve, no se entiende, no se puede entender, y ya no tengo 18 años, vuelvo a subirme a la bici, intentar pedalear, y seguir, y soy chica, soy chiquita, muy chiquita otra vez, vuelvo a ser diminuta, vuelvo a caerme, vuelvo a rasparme las rodillas, vuelvo a llorar cuando sangran, vuelvo a todo lo mismo que dolió una vez, pero que ahora duele más, duele mucho más.
(ahora, duele una persona)
Vuelvo a las caídas.

miércoles, 16 de julio de 2014

tal vez, (seguramente...)

Normalmente uno suele tiene el conflicto existencial , de no ser "de lo mejor"; no por uno mismo, tal vez, uno esta bien consigo mismo, tal vez, uno se ama tal cual es, tal vez uno se gusta, se abraza, se "hace y es" todo...
Tal vez (solo tal vez), uno suele dudar de llegar a querer o ser querido aunque sea la mitad de lo que uno mismo se quiere, tal vez, a veces, pensamos que nadie va a querernos tal cual somos, como seres únicos e irrepetibles, como gente libre, como todo.
Tal vez, a veces decimos no poder querer, no poder amar, tal vez, a veces, nos resignamos a creer que alguien pueda sentirlo hacia uno mismo, no lo creemos posible, no lo creemos... quién va a querer a alguien cargado de historias de mierda, pasados de mares turbios y huracanes de ideas? No, no podría ser, nadie podría querer a alguien tan extravagante, a alguien tan egoísta, a alguien como podría tal vez, ser uno mismo.

Tal vez, (muy seguramente), hoy eso cambió.
Tal vez nos quieren, tal vez nos queremos...

miércoles, 2 de julio de 2014

El pesa nervios.

Bajo esta costra de huesos y de piel que es mi cabeza, hay una constancia de angustias, no como un punto moral, como los raciocinios de una naturaleza imbécilmente puntillosa, o habitada por un germen de inquietudes en el sentido de su altura, sino como una (decantación)
     en el interior,
     como la desposesión de mi sustancia vital,
     como la pérdida física y esencial
     (quiero decir pérdida del lado de la esencia)
     de un sentido.



                                                   Antonín.