lunes, 18 de julio de 2011

Oscuridad idónea.

Hoy entran miles de cosas en mi mente, muchas de las cuales me agobian, me saturan tanto que de a poco me van matando, asfixiándome un poquito mas cada día. Hace cuánto tu vieja no te dice que te quiere? Hace cuánto no te abrazan? Boludeces, y más boludeces, que llevan a otras...que desencadenan emociones y sentimientos que terminan en lo mismo; llanto, dolor y autodestrucción. De vez en cuando me invade la misma pena existencial que se instaló en mi cuerpo, en mi cabeza y mi mente, dos años atrás, parte de mis años de "gloria" , por así decirlo, fúnebre depresion interna, ahogando a una pendeja tan chica. Nadar en mares de pensamientos e ideas, morirse en acciones poco coherentes, revivir en palabras erróneamente ajenas, volver a morir en la dependencia, y reencarnar en nada, en viento, aire de acá y de allá, que viene, y se va para no volver. Quizá, solo quizá, nuestra duda existencial de los cómo, los cuándo, cuánto y por qué, van más allá de nuestro YO interno y menor, es algo incontrolable, que al quererlo pensar, se desvanece como humo en el viento.
Sin darnos cuenta, con nuestros años de existencia, acortamos nuestra vida, no la física, sino la mental, podemos suicidarnos por dentro, a veces, sin que siquiera otro se entere. No es el cuerpo quien muere, sino la alegría, como escuché una vez en una canción. El ruido que hacen las teclas bajo mis manos, al escribir estas palabras, estas ideas, y falacias, me acompaña en una tarde de lluvia, y engaños de alegría al son de una canción con ritmo de los 90.
Tengo recuerdos, no son tan sólidos en mi mente, quiero acercarme, quiero sentirlos, adentrarme en ellos, y que penetren cada fibra de mi cuerpo...pero al extender la mano para comprobar que si están allí, se desvanecen. Se desvanecen como una nebulosa de emociones, dejándome con largos y tortuosas crisis, a veces ataques de nervios, o de pánico. No quiero salir a lo desconocido, a lo inseguro, pero tampoco quiero seguir acá. No quiero respirar el aire de un ambiente inundado de nervios, enojo, furia e ira contenidas, solo porque si. El ambiente esta tenso, podría cortarse con un simple movimiento, o palabras en desacuerdo, diferentes.
Sigo pensando igual que hace rato; Por qué?
No quiero recaer en lo mismo que antes, pero me temo que poco a poco estoy volviendo a lo mismo, poco a poco, mi vista pasa por matices grises, hasta volverse todo mas oscuro, y cegarme, nuevamente, no veo nada, pero alguien prende la luz, hasta que ese alguien se va...y con el esa escasa luz, que me mantenía cuerda y coherente. Me vuelvo delirante...ya no me distingo de lo imaginario, me gustaba mi cuerpo hace un año, cuando no me importaba morir, cuando comer, o no, durante una semana, me importaba lo mismo que ver o no la televisión, vuelvo a la paranoica idea de tener los preciados filos dentro de las botas, adentro de mis pinturas, para así encerrarme en mi cuerpo a sangrar por fuera, como lo hacia por dentro. Quizá fue ahí cuando me morí, quizá fue ahí cuando abandone el envase fisico que me atrapa, o quizá sigo acá, esperando algo o alguien, mientras la vida pasa, y yo la observo (o no), estúpidamente, añorando algo, que puede o no existir,
Donde estas? Donde estoy? Donde estamos? Y por qué? No es lo que acaso todos nos preguntamos en cierto momento? Bueno, creo que es normal, pero pasar de un Porqué, a un "No quiero" , ya no se si me preocupa.
Quizá deba seguir bailando en la oscuridad, sola, hasta que llegue alguien que de un tirón, me baje a la Tierra, para enseñarme lo que es y lo que no, para ponerme esos limites que creo y quiero necesitar, y junto a ello, lo que me falta, que no es precisamente lo material,ya que de ello no se construye la felicidad mental de alguien. Mis ideas no ven, no sienten, no escuchan, no lo sé, quizá solo hace falta esperar, arriesgarme y probar.

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