lunes, 23 de mayo de 2011

Vueltas, vueltas y más vueltas.

Por qué me tocó ser una persona tan complicada, tan insegura e indecisa? Digo tantas cosas, que a los minutos, las contradigo, yo misma. Lo peor, es que realmente pienso y siento lo que digo, hablo sin pensar, pienso y no lo digo, pero cuando lo planteo, y lo contradigo, en ambos momentos pienso clara y contradictoriamente. Ya no me entiendo, no comprendo lo que realmente quiero, pero lo que sea, no puedo esperar a tenerlo, me mata la ansiedad, me carcome la intriga, no puedo estar ni 5 minutos en un mismo lugar, que ya tengo que hacer otra cosa. Quiero joda, pero a la vez quiero tranquilidad, estar sentada bajo un arbol frente a la Laguna San Vicente, leyendo La Travesía, escribiendo algo más acerca de La Melancólica, o simplemente escuchar musica hasta quedarme dormida ahí. Extraño soportar la quietud, la serenidad ajenas, y disfrutar de ello, acompañando un hermoso silencio, sí, hermoso, porque si no hay nada mejor que ello para decir, es mejor callar, dejar oír a la nada, simplemente eso.
Extraño esa forma de disfrutar placenteramente lo propio, mis cosas, mi yo, mis silencios, pensamientos, extraño mi forma de no expresarme, mi manera de escribir, mis metáforas, ya perdidas en lo más profundo de mi mente, olvidadas por mí, extrañadas por mis oraciones, recordadas por la soledad individualista que abusa de mí ciertas noches, que mejor no recordar, mejor no librar una batalla entre la razón y los impulsos, mejor no recordar, como unas simples palabras describían mi persona, mejor no recordar las palabras que me formaron, y constituyen parte de mí el día de hoy, esas palabras que se pierden, cuando me pierdo, esas palabras que me encuentran, cuando me alegro, pero esas palabras que se van, y me dejan, sola, sí, sola, cuando triste estoy, cuando se ve llover insustancialmente en mis ojos, cuando esa llovizna moja mis mejillas, cuando mi ser entra en penumbras, y aquí quedo yo, sin saber que hacer ni pensar.
Como cuando un niño, sentado en un cordon, ve pasar a sus amigos, saltando y correteando alegremente, se impone adustamente ante sí mismo, así veo pasar la vida, los recuerdos, las acciones y desiciones, tomadas por una persona ajena, residente en mis pensamientos, esa persona que se apodera de mí, sin impetrarme, ni pedir permiso alguno, con facilidad en demasía, debido a que mi escasez de ego, o autoestima, me llevan a la impericia de no saber reaccionar, de no saber actuar ante algo autómatico y carente de razón, controla, y maneja mi cuerpo, algo llamado impulso.

1 comentario:

  1. Tal cual,digo lo mismo...
    HASTA EN ESTO SOMOS IGUALES BLDA!!!

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Letras, palabras, oraciones, párrafos que duelen.
Momentos, recuerdos, frases, sentimientos...
escribimos, leemos, pensamos,
todo es hermoso.