domingo, 27 de febrero de 2011

Golaaaaaaaaaaaaaazo.

La verdad, envidio a los hombres, a veces esa envidia me paraliza, otras me enoja, y da lo mismo si el enojo es con ellos o conmigo. Esto no me pasa con un hombre en particular, sino con casi TODOS los que conozco. Mi envidia no es de la que tanto habló el famoso Freud, en ese caso bastaria con convertirme en una tipa fálica, lo mio es diferente. Porque yo se cuando viene ese sentimiento, cuando voy a empezar a odiar. Reconozco esos síntomas con la misma anticipación que un jaquecoso (?) sabe que en un par de horas o minutos le dolerá la cabeza, pero yo, sin embargo, no puedo evitarlo!
Lo que yo les envidio a los hombres es el sentimiento que les despierta el futbol! Si algo se interpone entre ellos y el televisor cuando estan viendo un partido, son capaces de torcer el cuerpo, aun en sentido contrario al permitido por sus articulaciones, para no perderse ni un momento de la jugada...Los que miran un partido en una pizzeria pueden comerse un flan con crema, aunque hayan pedido una fugazzeta con queso! Lo peor es que ni siquiera notarán la diferencia, comerán y pagarán sin protestar, al mismo mozo, que quizá ayer le devolvieron un café porque no estaba liviano, como habían pedido, detalle pelotudo , no? El mozo, que seguramente estará mirando el mismo partido, y por eso llevó cualquier pedido, dará el vuelto sin chistar, y sonreirá aun cuando no le dejen propina. No es porque el futbol los "amiga" , sino porque ninguno registrará lo sucedido, ya que cuando miran un partido, no existe más que eso; El partido.
Si dos hombres que no tienen nada en comun se ven obligados a compartir un ascensor, podrán salir del piso 52 y llegar al subsuelo sin siquiera cruzar palabra, sin embargo, si uno va escuchando un partido por radio, es segurisimo, que el otro preguntará; Como van? Y ahi mismo la conversacion tendrá el mismo tono que el de dos amigos de infancia, llena de sobreentendidos, de jergas hermeticas y gestos casi cariñosos.
A la hora de jugar al futbol, no hay ricos, ni pobres, no hay de izquierda o de derecha. Cualquiera puede decir; Jugamos? Sin siquiera ir a la cancha, cualquiera puede decir; Ganamos! Sin haberse calzado jamás un par de botines. Quizá recuerdan alguna jugada del pasado, y señalan, entró de chanfle! , le pegó con la zurda! , la metió de pechito!; recordando emocionados como si estubieran volviendo a ver la trayectoria de una pelota. Se quejan de que fue un gol horrible, o exclaman, Qué golazo! en situaciones tan parecidas, que en las dos, la pelota entró al arco.
Es por eso que viendo a al mirar a los hombres mirar un partido de futbol, tengo la inevitable sensación de envidia, pero no es por sentir que me quedo afuera de todo eso, sino porque creo que me estoy perdiendo algo de la vida que debe ser muy agradable disfrutar.
Es como tener una adicción que no hace mal, es como hacer una única cosa a la vez y no tener culpa, es sentirse parte de algo donde nunca nadie será alejado sin su consentimiento, es un lugar a donde uno puede llegar solo o acompañado, es EL TEMA del que uno puede hablar sin temor a equivocarse, aún frente a desconocidos, enemigos, vecinos, todo eso junto es lo que a mí no me pasa, todo eso junto es lo que yo envidio.
Seguramente hay mujeres a las que les gusta ver un partido de futbol, si además de gustarles pueden disfrutarlo como ellos, pueden perderse o desaparecer cuando miran un partido, pueden contenter la respiración o hablarles, gritarles, putearlos a los juugadores, como si los conocieran...entonces, a ellas TAMBIEN las envidio.

1 comentario:

  1. Gracias por tu comentario & si, tienes razon. Demasiado masoqistas <3

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Momentos, recuerdos, frases, sentimientos...
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todo es hermoso.